Los coches eléctricos podrían ser la clave para comenzar a disminuir el ritmo con el que calentamos el planeta.
Cada día se ponen en marcha cientos de millones de motores a explosión
que queman -cada uno- varios litros de combustible solo para que ellos
dueños de esos coches vayan a trabajar. Si pudiésemos reemplazarlos por
motores eléctricos cuya energía proviniese de fuentes limpias,
seguramente viviríamos en un planeta mejor. Sin embargo, y a pesar de
todos los avances que hemos visto, la tecnología actual ha resultado
incapaz de proporcionarnos un modelo de batería que realmente esté a la
altura de las circunstancias. Pero cuando el mercado potencial es tan
grande como en este caso, las principales empresas comienzan a buscar la
forma de desarrollar un producto que sea capaz de ocupar el nicho
vacío. En este caso ha sido IBM, una empresa que siempre se ha distinguido por el enorme número de patentes que presenta cada año, la que ha presentado una tecnología capaz de proporcionarnos baterías lo suficientemente eficientes como para que los coches eléctricos se conviertan en la norma.
En efecto, los ingenieros de la empresa creadora del IBM PC han trabajado junto a cuatro laboratorios nacionales de EE.UU. y sus socios comerciales, para desarrollar una batería de litio-aire que tiene una densidad de energía teórica más de 1000 veces mayor que las de litio-ion. Con ese rendimiento, una carga de estas baterías podrían impulsar un coche a lo largo de unos 800 kilómetros,
superando incluso lo que muchos coches pueden recorrer con un tanque de
gasolina. No es mucho lo que ha trascendido acerca de la tecnología de
estas baterías, pero se sabe que en lugar de utilizar óxidos de metal en
el electrodo positivo emplean carbono, un material más ligero y capaz
de reaccionar con el oxígeno del aire que lo rodea para producir una
corriente eléctrica. Obviamente, no todas son rosas. La tecnología en
cuestión es nueva, y aún quedan varios problemas por resolver. Por
ejemplo, algunas inestabilidades químicas se encargan de limitar la vida
útil del electrodo, que se va degradando con cada recarga. En la práctica, luego de unas cuantas recargas la batería se convierte en un cacharro inservible.
Pero tal como lo ha explicado el físico Winfried Wilcke
de los laboratorios IBM, ya están trabajando para resolver el problema.
Utilizando un espectrómetro de masas para estudiar las reacciones
químicas que tienen lugar en estos electrodos han descubierto que el
oxígeno no solo reacciona con el electrodo de carbono como esperaban sino que también se enlaza con el solvente electrolítico, degradando la batería. Los
laboratorios que la empresa posee en Suiza están corriendo simulaciones
en un superordenador Blue Gene para buscar electrolitos alternativos. “Tenemos un producto que parece prometedor”,
dice Wilcke, refiriéndose a otro electrolito con el que piensan
reemplazar al actual. No ha revelado más datos, pero esperan tener un
prototipo listo el año próximo y baterías disponibles comercialmente alrededor de 2020.
Algunos químicos, como Phil Bartlett de la Universidad de Southampton,
se han encargado de recordarnos que existen varias cuestiones más para
tener en cuenta, como que “el litio en contacto con el agua se prende fuego de forma espontánea",
lo que podría convertir estas baterías en un peligro potencial en caso
de accidentes. Como sea, se trata de una nueva y prometedora linea de
investigación de la que seguramente volveremos a oír pronto.
Fuente: http://www.neoteo.com